“Venid luego, dice Jehová, y estemos a cuenta: si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana.” Isaías 1:18 (Reina-Valera 1960).

¿Cansado de fallarle a Dios una y otra vez? Es posible que nuevamente hayas caído en el mismo pecado, por lo cual piensas que ya no mereces misericordia, pero ¿has intentado buscar su perdón? Sabemos que nuestra naturaleza humana nos incita a pecar, pero también es cierto que tenemos disponible la vía del perdón que nos ofrece nuestro Dios. No importa el tamaño de tu pecado si quieres verlo de esa forma, porque hoy Dios está dispuesto a perdonarte, lo único que necesitas es ir delante de su presencia, reconocer tus pecados y pedir perdón.

Recuerda que fue el amor de Dios que lo impulsó a enviar a su Hijo para morir en nuestro lugar, para que de tal manera pudiéramos recibir el perdón de nuestros pecados. Aun sin importar las veces que le hayamos fallado, su perdón está a la distancia de una oración. ¡No pierdas esa oportunidad que tu padre quiere darte hoy!