2016-04-20 – 11:49:15 AM

Jeremías 18:1-9

Introducción:

Jeremías observa al alfarero, que está trabajando el barro blando, y hace de él; una joya de arte o un utensilio humilde y útil. Cuando la vasija se daña; por defecto en el barro, el alfarero la modela de nuevo. Hay tres lecciones en este pasaje.

 

I) DIOS TIENE UN PLAN PARA CADA VIDA.

1. El plan del Alfarero:

No fabrica lo que salga, ya tiene en mente el utensilio que va a diseñar, y para que función, cada vaso es hecho de acuerdo con un diseño especial, el fabrica muchos utensilios de diferentes formas, tamaños, dimensiones, pero su objetivo es único; que cada utensilio sea una pieza valiosa, útil y de gusto al publico.

La moraleja es que Dios hizo al hombre perfecto, pero cuando el pecado entro en el hombre, destruyó la imagen, relación y comunicación perfecta que existía con el hombre en el huerto del edén, por lo tanto el propósito de Cristo venir a esta tierra, fue con la misión de Salvar, buscar y restaurar lo que se había perdido, el Alfarero de alfarero, nuestro Dios es especialista en transformar vidas de derrotas, fracasos, miseria, a vidas útiles, vidas de pecado a vidas de santidad, para ser vasos útiles en su reino.

2. El plan de Dios.

Dios obra de igual modo con nosotros, tiene un propósito, una vocación especial para cada vida. Hay una hermosura por igual la de ser útiles y buenos, la de hacer nuestra parte en el reino de Dios.

Vasos de honra, vasos útiles, vasijas preciosas con la labor no solo de ser Sal de esta tierra, sino luz para alumbrar a la humanidad en medio de un mundo cargado de hostilidad, muerte, pecado, dolor, tragedia y desesperación.

II). LA VIDA PUEDE DAÑARSE MIENTRAS SE FABRICA.

1. En el caso del Alfarero:

Por defectos de la masa, por haber tomado poco barro, por haber cambiado de designio.

2. En nuestras vidas.

Hay una gran diferencia, el barro es pasivo en manos del alfarero, no tiene voluntad propia, no puede elegir la clase de vasija que habrá de ser. No tiene oportunidad para hacer su parte durante el proceso de manufacturación.

Nosotros por el contrario, tenemos voluntad propia, podemos resistir al divino maestro y alfarero, podemos echar a perder sus designios, nuestra es la culpa cuando pecamos y nos rebelamos; Dios solo quiere que seamos buenos, hermosos y útiles.

III). ES POSIBLE QUE UNA VIDA DAÑADA SEA REHECHA.

1. En el Caso del Alfarero:

Si fracasa la primera vez, prueba de nuevo, quizás entonces con mas cuidado, y si el vaso no sale como lo esperaba, al menos no esta perdido por completo.  Tendrá menos valor, pero algo se habrá salvado.

2. En el Caso del Divino Alfarero.

Si nuestro vaso se daña que?… Dios siempre esta dispuesto a darnos una segunda oportunidad, no será el propósito original de Dios, pero su plan no fracasara del todo.

No será culpa de Dios si la vasija no alcanza al valor de una joya de arte, sino a defecto en el barro que piensa y tiene voluntad. Una segunda prueba es mucho mejor que hecha el barro a un lado en un montón inservible, feo e inútil.

La paciencia del divino alfarero, del maestro hace maravilla.

CONCLUSIÓN:

Dejemos que Dios moldee nuestras vidas a su voluntad, y no a la nuestra, para que la convierta en un vaso útil y hermoso, si acaso le hemos estorbado la primera vez, demosle una segunda oportunidad.

 

Fuente: central de sermones