… cuando medite en ti en las vigilias de la noche. Porque has sido mi socorro… (vv. 6-7).


Lectura: Salmo 63:1-11
La Biblia en un año: Rut 1–4; Lucas 8:1-25

Dawson Trotman, un líder cristiano de mediados del siglo xx y fundador de Los Navegantes, enfatizaba la importancia de la Biblia en la vida de los cristianos. Trotman terminaba cada día practicando lo que llamaba «su Palabra es la última palabra». Antes de irse a dormir, meditaba en un pasaje bíblico memorizado, y oraba por el lugar y la influencia que este tenía en su vida. Quería que las últimas palabras que pensara cada día fueran las de Dios.

El salmista David escribió: «Cuando en mi lecho me acuerdo de ti, en ti medito durante las vigilias de la noche. Porque tú has sido mi socorro, y a la sombra de tus alas canto gozoso» (Salmo 63:6-7 LBLA). Ya sea que estemos pasando grandes dificultades o disfrutando de un tiempo de paz, que nuestro último pensamiento de la noche aquiete nuestra mente con el descanso que el Señor da. Además, puede marcar la pauta para el día siguiente.

Un amigo mío y su esposa terminan el día leyendo en voz alta un pasaje bíblico y un devocional con sus hijos. Reciben gustosos preguntas y comentarios de cada niño y hablan de lo que significa seguir a Jesús en casa y en la escuela. Es su versión de «su Palabra es la última palabra».

¡Qué mejor manera de terminar nuestro día!

 

Padre, que tu Palabra sea nuestro último pensamiento antes de descansar seguros en ti.


El Espíritu Santo renueva nuestra mente al meditar en la Palabra de Dios.
Fuente: NPD